Destituyeron al juez Fabio Della Siega en Santa Fe
El Tribunal de Enjuiciamiento de Magistrados de Santa Fe destituyó al juez de Familia Fabio Marcelo Della Siega, quien se desempeñaba en el Juzgado de Primera Instancia de Distrito N° 5 de la capital provincial.
El tribunal tomó la decisión por mayoría. Para ello, aplicó los artículos 7, incisos 1° y 2° de la Ley 7.050, que establece las causales de remoción de magistrados.
Por qué pidieron la destitución
Durante la audiencia, el Procurador General Jorge Barraguirre expuso “inaceptables violaciones de derechos fundamentales”. Sin embargo, aclaró que no se cuestionó qué decisiones tomaba el juez, sino cómo las tomaba y bajo qué fundamentos legales.
En este sentido, remarcó problemas en el uso del lenguaje jurídico, en las garantías procesales y en la forma de resolver los casos.
Falta de perspectiva de género y uso de estereotipos
Uno de los puntos más graves fue la falta de perspectiva de género. Según se expuso, el juez utilizó estereotipos en sus sentencias. Por ejemplo, calificaba a las madres como “buenas” o “malas”, en lugar de aplicar criterios jurídicos objetivos.
Además, el tribunal cuestionó que el magistrado convocara audiencias conciliatorias en casos con denuncias previas de violencia de género. Esta práctica, según se indicó, expuso a las víctimas frente a sus agresores y contradijo estándares internacionales de protección.
Demoras y decisiones sin garantías
El proceso también reveló retrasos y decisiones sin sustento suficiente en distintos tipos de causas:
- Revinculación familiar: trámites sin resolver durante más de tres años
- Alimentos: demoras de hasta 15 meses en cuotas y pagos
- Cuidado personal: cambios de custodia sin audiencia previa ni escucha de los menores
Por lo tanto, estas situaciones afectaron derechos básicos y generaron cuestionamientos sobre el funcionamiento del juzgado.
Delegación de funciones y fallos redactados por empleados
Otro eje central fue la delegación indebida de funciones. Según la acusación, el juez encargaba la redacción de sentencias —incluso complejas— a secretarios y empleados.
De acuerdo a testimonios, el magistrado evitaba redactar sus fallos. Incluso, utilizaba frases irónicas para derivar el trabajo. En consecuencia, un secretario habría elaborado cerca de 310 resoluciones en siete años por indicación del juez.
Denuncias por violencia laboral
Además, se expusieron situaciones de violencia laboral y falta de conducción dentro del juzgado. Testimonios señalaron episodios de maltrato verbal y psicológico que el magistrado no abordó.
Uno de los hechos más relevantes ocurrió cuando una empleada denunció violencia interna. Según se indicó, el juez respondió: “No veo ninguna piña ni ningún moretón, así que acá no pasó nada”.
Para la acusación, estas actitudes reflejan indiferencia ante situaciones de violencia y un deterioro en el clima laboral.
La postura de la defensa
Por su parte, la defensa del magistrado sostuvo que las fallas responden a problemas estructurales del fuero de Familia. En ese marco, mencionaron la sobrecarga de trabajo, la falta de recursos y la ausencia de equipos interdisciplinarios.
Además, afirmaron que el juez intervino en los casos y que las demoras son habituales en el sistema judicial. Por eso, solicitaron su absolución.
Sin embargo, la Procuración consideró que estos factores no justifican los errores graves ni la falta de idoneidad, y advirtió que la conducta del magistrado afectó la confianza pública en la Justicia.
Cómo se tomó la decisión
La sesión fue presidida por Rafael Gutiérrez. El tribunal estuvo integrado por ministros de la Corte, legisladores y representantes del Colegio de Abogados.
Finalmente, el cuerpo concluyó que el accionar del juez encuadra en causales de mal desempeño e ignorancia del derecho, lo que derivó en su destitución.

